Carta cuarenta y ocho

 Paraíso oscuro


¿Cuántos latidos puede aguantar un corazón
hasta que decida que llegó el último?

Existo entre el dolor y el delirio.
Existo en la penumbra y la desidia.
Existo más de lo normal, y eso cansa.

Abrumada por sentimientos que no entiendo,
pensamientos que me corroen
como el óxido al hierro.

Quiero estar lejos de mi mente catastrófica,
que solo trae dolor a mi ser.
Quemo mi carne en un intento de sentir algo,
quemo mi corazón en busca de cenizas,
pero ni polvo queda.

Ni la sangre que se encarna en mis uñas,
solo la melodía de una canción
y el sonido de los ecos llamándome,
atraída hacia la bruma de la locura.

Tengo pensamientos mortíferos sobre este mundo hostil
que ha cargado de odio mi ser
y envenenado mis entrañas.

Me gustaría arrancarme esta piel que no es mía

¿Cuántas horas de insomnio puede aguantar una mente
antes de descender a la locura?

Sueño con tus palabras,
que se encarnan en mis pensamientos
como fantasmas que se burlan de mí.

Y te odio por eso.
Me odio por eso.

Quiero gritar hasta quedarme sin voz
y dejar de escuchar en loop
los vestigios de esa horrible canción.

Quiero arrancar de mi piel el odio y la obsesión,
y dejar de ahogarme en alcohol barato
y recetas falsificadas.


-o.c

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