Carta cuarenta y siete

Rompecabezas

 

Llora, tonto corazón herido.
No hay hilo ni aguja
capaces de controlar
este océano rojo furioso.

Nadamos en escarlata,
respiramos hierro
y, entre recuerdos,
el mundo tiene sabor amargo.

Mi oído endulza tus mentiras.
Arrancaría mis ojos
y me quedaría a vivir en mi mundo de fantasía,
tibio como los abrazos del sol
y los vestigios de lo que alguna vez fue amor.

Encuentro dolores en lugares donde no hay golpes
y sueño con instantes que jamás sucedieron…
o tal vez sí.

Disocio de la realidad,
mi mente se disuelve como el rojo,
y no entiendo qué es verdad o mentira.

Fui creada para ser merecedora del dolor
y entrego mi cuerpo al veneno.
No hay otro camino para mí en este frío mundo.

Quiero arrancar de mi piel
tu tacto invisible
y que las pastillas puedan lobotomizarme.

Y si no hay manera,
crearé con mi cuerpo un rompecabezas violento,
cortaré cada parte con precisión,
hasta que tu nombre deje de correr por mis venas.

Llora, pequeño y tonto corazón.
Llora,
porque es el único idioma que sabes hablar.

-o.c

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