Carta cuarenta
Laberinto
A veces,
mis alrededores se vuelven un eco
del que no puedo escapar.
Me abruma no entender estas sensaciones,
estos fantasmas
quieren comerme viva.
No me gustan los cementerios.
Me dan miedo.
Allí descansan eternamente quienes quiero;
inmortalizan su nombre,
pero cargan mi cuerpo de melancolía.
Plasme mi cariño en pinceladas vividas,
para que no sea lo sombrío
lo que dominara.
Ahora descansan
junto a tu carne sin alma,
esperando la llegada del día
en que termine hecho polvo
y mugre.
Estas manos no son mías.
No me pertenecen.
Me abrazan cuerpos que no reconozco.
Las voces que me llaman
tienen tonos siniestros,
con ansias de asustarme…
pero ya me acostumbré
a esta sensación que me carcome.
Soy apenas un pensamiento mas
en este laberinto de llantos.
-O.C
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