Carta veintisiete
Cantos al dolor
Pulsaciones aceleradas.
Visión roja a mi alrededor.
El carmín es un caudal que ahoga mis sentidos.
Soy prisionera de una mente atormentada.
Mis manos buscan aferrarse a sensaciones reales,
los ecos gritan por sentirse a gusto.
¿Puede oírse el dolor?
Es como el crujido al pisar vidrio roto.
Mi voz disocia sin sentido alguno,
ya no le encuentro razón a mis palabras.
En cada letra hallo calma ante la ansiedad que me carcome las entrañas.
¿Acaso dependo del blanco que inunda mi sistema?
Perderse en un camino tan tranquilo,
con las palmas temblorosas
y el barullo a mi alrededor...
Me gustaría ser notada por algo que no sea la locura.
Trazos que buscan capturar momentos,
voces que anhelan sentirse queridas.
Que mi alma sea contaminada de pasión,
y quemarme viva en las brasas del deseo.
Un poco de lujuria en tanto dolor,
un poco de sentido en tanta dispersión.
-O.C
Comentarios
Publicar un comentario