Carta veintitrés

 

Cautiva


Con el corazón cansado,

mi alma se arrastra, buscando un atisbo de

luz que la alimente.

Huesos quebrados son lo único que la acompaña,

manos que buscan aferrarse a cualquier momento.

Las palabras se disocian y se escriben por si solas,

un lienzo en blanco que ansia ser llenado,

pero no hay sentimientos para completarlo.

Tengo ecos en mi cabeza que me martirizan.

Ya no quiero llevarte en mis recuerdos.

Quiero olvidar el tacto de tus manos en mi piel,

Borrar tu huella de mis labios,

arrancar el sabor que dejaste en mis sentidos.

Deseo llevarte al rincón mas recóndito de mi mente

y dejarte encerrado ahí para siempre.

Sin embargo, a veces extraño tus abrazos

y como tu calidez abrigaba mi alma fría.

El hielo en mi ser esta mas inquebrantable que nunca.

No hay silencio a mi alrededor que me acompañe, que me permita descansar en paz.

Mis ojos están pesados de tanto esperar.

¿A dónde llevaste la llave con la que me dejaste encerrada?

La casa esta fría y lúgubre,

Oscura y ruidosa.

La suciedad mancha la palma de mis manos,

y el polvo lastima mis pulmones.

¿algún día vas a abrir la puerta?

¿o simplemente me vas a borrar de vos?

Creo que fui condenada a vivir para siempre en este espacio olvidado. 


-O.C

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