Carta veinticuatro

Amarillo


Mis lágrimas ya no te pertenecen.
Donde alguna vez había un alma encadenada a tu sombra,
ahora hay un corazón latiendo fuertemente.
Sin embargo, los rayos del sol ya no se sienten igual en mi piel.
Mis latidos están a otro ritmo,
y mis ojos no ven el mundo de la misma forma.
Me devolviste las ganas de llenar el papel de palabras
y ponerle sentido a este dolor que, de a poco, va disminuyendo.
Mi musa del caos,
buscaste corromperme eternamente,
querías destruir cada parte insignificante de mi ser.
Ya no quiero tu ira,
ni tampoco tu amor,
solo sacar de mi mente el ruido de tu voz
y olvidarme de lo que era reírme con vos.
Arrancar de tus labios mi nombre.
Quiero disociarme de este mundo cruel que me hiciste ver.
¿Para qué quiero tener un alma si no puedo sentir nada?
Tengo que volver a encontrar el sentido para que mis manos, llenas de amor,
quieran teñir de colores mi vida.
Espero que tu alma torturada encuentre consuelo en este mundo superficial.


-O.C

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