Carta veinticinco

Encarnizamiento 



¿Tan difícil es amar a un alma torturada?

A veces, mi carne extraña tus suspiros silenciosos sobre ella.

Besos tibios, llenos de ansia consumidora.

Quiero tus manos asfixiando mi corazón,

arrancando de mi alma hasta el ultimo atisbo de vida.

Dejar un cuerpo vacío e inerte, lleno de pasión y sadismo.

Estoy rodeada de un mundo superficial que busca consumirme hasta perderme.

Intento alimentar esta hambre voraz con cigarros y alcohol,

pero las lágrimas son mas fuertes que este dolor.

Camino desnutrida por el vicio humano,

que se alimenta de mi piel pútrida.

Tanto amor para dar,

tanto dolor para dejar de existir.

¿Qué hago ahora con todo esto?

Quiero caer en un mundo irreal donde el sentir sea nulo, donde mis manos puedan aferrarse a la esperanza,

y mis ojos estén tintados de colores vivos.

Donde tu toque no sea un calvario,

y tus besos no me consuman hasta dejarme vacía.

Necesito bailar al son de alguna melodía que no oscurezca mi alma,

que tus recuerdos sean borrados de mi tortura.


-O.C

Comentarios

Entradas populares