Carta veintidos

 

Encandilada


Cuando me miro al espejo,

Solo veo tu reflejo,

Porque dejaste una huella imborrable en mi.

En mi piel quedaron marcados los rastros de tus besos,

Y en mi ser, se impregno tu aroma.

Donde antes había tacto,

Ahora solo queda el recuerdo de tu presencia.

Estoy condenada a vivir esta tortura en carne propia,

A cargar la cicatriz que me dejaste,

A recordarte hasta que el cielo se caiga

Y nos quedemos sin estrellas.

Pero, incluso entonces, yo ya no existiría;

Me habría convertido en un nadie olvidado.

Nosotros seriamos tan solo sombras de lo que fue un amor,

Sin dejar rastro, sin un mero recuerdo en este mundo.

Por favor, déjame huir de tu presencia.

Necesito arrancarte de mi mente y olvidarte para siempre.

Que mi piel deje de arder por el dolor que calcina mi alma.

Que mi corazón deje de llorar al ser consumido por la oscuridad que lo corrompen.

Y que algún día, los fantasmas que danzan dejen de celebrar mi caída.

-O.C

Comentarios

Entradas populares