Carta veinte

 Ecos del caos


Alguna vez tuve un corazón
Que egoístamente lo arrancaste, dejando un hueco lleno de caos.
Engañaste a mi mente con tus tintes dulces,
solo para adueñarte de todo de mí.

¿Qué puedo hacer ahora que te fuiste dejándolo todo desordenado?
Sucumbir a la locura que mi oscuridad reclama,
mirar hacia atrás y desear regresar el tiempo.

Pero aunque construyera una máquina que lo permitiera,
el caos me perseguiría incansablemente.
Un bucle vicioso e interminable que domina mi ser.

Mis sentidos aún están llenos de tu aroma,
mezcla de alcohol y tabaco,
y el sabor de tus labios ásperos,
que quiero arrancar de lo más recóndito de mi mente.

Ojalá algún día se cumpla mi deseo de olvidarte.
Pero siento que estoy condenada,
castigada con una tortura interminable.

Llevate tu caos y devolve lo que quede de mi corazón.
Dame una razón para sentir que mi entrega valió la pena.
Demostrame que, por un instante,
me amaste de verdad, y no solo en la imaginación de tu mente.

Dame una sola razón para creer
que este dolor que me desgarra el alma tiene sentido,
que tu hambre de destrucción
no fue más fuerte que tu amor, aunque fuera imaginario.

Tal vez, solo tal vez, algún día me acostumbre,
y en mi mente imagine un final feliz.
O quizás, algún día, mi mente disocie tu ser
y te borre para siempre,

Dejando solo una cicatriz eterna en mi pecho.


-O.C

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