Carta diecinueve

 

Desrealización


Tengo el corazón resquebrajado,

goteando lagrimas en mis pisadas temblorosas.

Blanco en todo mi sistema,

me ciega la vista, dejándome ausente de los descoloridos tormentos.

Los latidos de mi corazón son una melodía acelerada

que busca atrapar la calma para convertirla en algo caótico

¿podría simplemente latir más lento?

Tengo miedo de que un día deje de danzar

¿alguien puede escucharme?

No puedo escapar de estas jaulas que crearon para retenerme.

Mis cuerdas vocales ya no tienen fuerza para seguir gritando

¿alguien puede sentirme?

Tengo el cuerpo frio y adormecido.

mi mente está en algún rincón de la celda, tarareando un pedido de auxilio.

El piso se encuentra húmedo, sangre brota de las superficies porosas,

nado en un rio de liquido viscoso y con olor a hierro;

mis manos intentan agarrarse a las arterias, pero todo es en vano, me resbalo una y otra vez en busca de algo que me detenga

¿A dónde iré a parar luego de esta incursión?

No hay nada nuevo para mí en este camino,

ya estoy acostumbrada a las sensaciones que este viaje me hace sentir.

Frio y podrido.

Vacío y lúgubre.

Mi corazón llora porque alguien lo rescate.

El ruido de los huesos quebrados y las gotas crean una sinfonía hipnotizante.

Le puse palabras a mis sentidos,

solo queda piel y carne.


-O.C


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