Carta diecisiete
¿A donde huiste mi primavera?
El corazón se me escurre entre los dedos,
cae al suelo manchando la alfombra de carmesí
¿A dónde va todo mi amor?
Huye lejos del pozo oscuro y vacío que es mi interior,
corre lejos de mi dolor agrio y pesado.
El amor se escapa de mis manos para encontrar un nuevo lugar
cálido
¿acaso no soy merecedor de los latidos de la vida?
Vivo en un bucle agónico del que no puedo escapar,
no sé cómo termine perdido en este camino,
tal vez sea por la impureza de mi ser
o por el sabor a café amargo de mis labios, que contrarrestan
con dulce de tu aliento.
Daría lo que fuera para que tus manos finas y cálidas acaricien
mi alma atormentada;
para que tu sol genere un arcoíris en mi día lluvioso.
Soy una tormenta eléctrica destructora.
Egoístamente quise encerrarte en mí, para ser el único que pueda
sentir y recibir esa vida que tanto presumís,
sin embargo, pudiste huir de mis garras;
peleaste contra el sabor a tabaco y la melancolía de un ser
abandonado.
Tu corazón puro y lleno de vida quedo marcado con cicatrices
de mi recuerdo.
Egoístamente te lastime para que no te olvides nunca de mí,
para que siempre quieras volver a esos labios secos y ásperos.
Perdóname dulce y hermosa bailarina de la vida,
que ahora vaga buscando un mejor lugar que la proteja de mi oscuro
pesar.
Debo esconderme de mi mismo para no tener el impulso de volver
a atraparte,
Aunque lo único que quiera hacer sea sumergirme entre tu
carne y placer.
Ahora sos solo un fantasma que anhelo perseguir.
Intentando capturar tu última nota a primavera.
-O.C
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