Carta dieciocho

 

Atemporal 


Otra madrugada sin dormir,

donde camino por el filoso hilo entre los baches oscuros y la luz del día,

mis ojos son olas furiosas que danzan al ritmo de mis latidos;

Quieren adueñarse de todo,

ahogando cada espacio del lugar.

Ruedo a cada lado en unas nubes de seda y pluma,

floto en un sinsentido con el olor a nicotina goteando de mi nariz.

Me canse de luchar por aire,

cuando el agua ya conquisto todo mi ser

y mis uñas lastimaron mi carne;

Danzo con el hierro brotando de mi corazón.

Latidos que me guían a un tormento.

Soy empujada a navegar a un ritmo que no puedo controlar.

Mi mente se salió de control,

decidió tomar vida propia, separándose de mí.

Navego en automático,

no hay sentimientos en este barco de madera pútrida y mal oliente.

No hay más nada que un mapa viejo y gastado, y un timón lleno de espinas, donde si mi locura decide, me llevara.

El camino a la insania es más fácil de seguir que el de la sensatez.

Por favor no apagues la luz ni cierres la puerta antes de irte,

a la noche me da temor el ruido del viento y la soledad.


-O.C

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