Carta dieciséis

 Los rayos de sol se extinguieron del mundo 


Se robo los latidos de mi corazón y no se dónde los dejo escondidos,

acto malicioso, demasiado cobarde el de irse para luego no volver,

el no tener la decencia de devolver vida.

Soy un vampiro vagando por las frías y ahogadas calles de lo que creo es un mundo,

tal vez ya ni me encuentre en el

¿Alguien puede oírme?

eco, solo eco de una voz que comienzo a olvidar

Las gotas repiquetean contra el suelo,

puedo vislumbrar mi reflejo en uno de los charcos con agua sucia

¿Dónde estas vida mía?

Regrésame donde era real,

donde podía sentir entre mis manos la suavidad de tu pelo

y ahogarme en ese aroma a primavera que tanta alergia me daba, pero aun así lo anhelaba sentir,

porque así por lo menos sabía que estaba junto a vos.

Te fuiste y cerraste con llave la puerta dejándome encerrado en una casa embrujada,

llena de gritos agónicos y fantasmas enojados que quieren consumirme;

te hiciste dueña de la llave y la tiraste en algún lado sin acordarte de mi fantasma.

Soy prisionero de la ansiedad y melancolía,

del alcohol y dolor.

Estoy encadenado a un alma egoísta y amarga.

Ya no sos la primavera,

te convertiste en un invierno crudo y desolado.

Estoy encadenado a un alma que camina llevándose todo por delante, arrastrando y enredando el frio metal, haciéndome imposible mi huida.

En esta vida o lo que queda de ella, no tengo descanso,

caminare hasta que mis pies sangren y mis pulmones se llenen de lágrimas;

hasta que mi cabeza explote por el frio,

y mi piel se caiga a pedazos por la suciedad.

Le tenia miedo a las tormentas,

sin embargo, ya ni me inmuto de ellas,

porque no me queda nada más

¿Algún día te apiadaras de esta alma atormentada?

-O.C


Comentarios

Entradas populares