Carta quince

 Claroscuro


Ya no siento más nada que dolor.

El amor, el cariño, la paz…

fueron asesinados por el dolor y la agonía de respirar.

Me siento ahogada,

manos desconocidas rodean mi cuello y aprietan fuertemente para quitarme la última gota de aire,

manos que quieren quitarme la belleza del vivir, del sentir.

Luchar contra un enemigo que no se puede ver es más complicado,

porque no solo el dolor reina en la guerra, si no el temor contra lo desconocido;

Quiero ganar, pero mi cuerpo cada vez se vuelve más pesado y un poco de mi ser me abandona lentamente.

Me duele la cabeza

Visión oscura y borrosa

¿Qué es contra lo que lucho?

No entiendo, no siento

Los gritos de auxilio son en vano porque las manos me rompen el cuello, me rompen las cuerdas vocales, me rompen enteramente mi ser de pies a cabeza.

Ya no soy una mente en un cuerpo,

soy una mente flotando en aguas turbulentas buscando un nuevo cuerpo al cual torturar.

Aire

Solo necesito una pizca de aire para revivir mis sentidos.

Un círculo vicioso interminable entre el vivir, sentir, dolor, morir y revivir.

Siempre revivo, aunque cada vez más mi llama se vuelve más chica y pequeña,

es una pequeñez infinita, jamás se acaba, solo se cansa

¿las manos podrán darme aire?

¿acaso mi enemigo son solo manos?

Lucho contra los ojos vidriosos,

lucho contra la falta de aire e intento desenmascarar a mi enemigo,

solo puedo ver mi reflejo;

Ojos llenos de muerte y sonrisa maquiavélica.

Las risas gorgotean de algún agudo infinito y se burlan de mi persona.

Soy la burla por la torpeza de mi tonto corazón,

Que ya no está en mí, lo veo latir lentamente en las manos dueñas de las oscuridades que quieren destruirlo,

quieren nutrirse de la viveza que mi corazón tiene,

quieren dejarlo sin ni una pizca de sentir.

Venenosos y hambrientos seres con ganas de destruir torpeza y amor.


-O.C

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