Carta cinco

Camino blanco 


Hoy llueve, veo agua, mis zapatillas se mojan y se ensucian un poco más de lo que ya estaban, llenas de tierra que se impregna cada vez más. Mi ropa se pega al cuerpo, está igual o peor que mis pies, espero que nadie me observe. El día esta oscuro, apagado, mortecino, frio, pero eso no le quita la calidez y belleza al momento, es tan poético. En la esquina veo pasar a Pepe, un señor con tres perros, los cuales conozco, son simpáticos y mimosos; siempre que los veía se me acercaban alegres, no sé porque cualquier animal siempre se me acercaba con confianza. El viento sopla, la copa de los arboles danzan a un ritmo armonioso, algunas caen y tiñen la vereda rota y mojada, escuche decir que la van a venir a arregla, aunque todos saben que eso no va a suceder. Al mismo tiempo los autos pasan y salpican, a pesar de que no vivo en una avenida, la calle San Blas es transcurrida, así que el silencio no es algo que le pertenezca; los vecinos se quejan porque quieren un semáforo, siempre chocan.

Paso por enfrente de una de mis casas favoritas, es rosa, blanca y celeste, con una fachada antigua, siempre hay un viejito sentado solo; solía saludarlo cada que pasaba con mi nona, ella me contaba como jugaba con el cuanto eran chiquitos. No hay persona que mi Chelita no conozca, así la apodaron porque no le gusta su nombre, es la tía del barrio. El almacén de Clarita está abierto, siempre lo está, cada tarde pasaba y le compraba un atado de puchos: “Nena te vas a hacer mal” me decía, si tan solo supiera que no eran para mí, que se los compraba a mi abuela a escondidas. Sé que estaba un poco mal, pero era el único vicio que la vieja tenia además de gastar plata.

Que loco, no llevo ni diez minutos y el cielo, literalmente, se puso negro, no hay rastro de emoción en él, pero eso no le saca la tranquilidad al barrio, no lo apaga ni la noche. Pego la vuelta. Caminar y recordar me puso nostálgica. Desde la distancia puedo ver a mis hermanos jugar en la terraza, se tiran bombitas de agua, no importa el día ni el clima, ellos siempre van a estar haciendo alguna locura; en el barrio los apodaron los hermanos macana, me ponían los pelos de punto y algún que otro grito me sacaban.

Veo blanco el suelo. El viento que me despeina el pelo arranco varias rosas blancas del rosa de mi abuela, crecieron muchas esta temporada, ella suele cantarles y mimarlas mucho, así es como crecen; algunas personas dicen “son solo plantas”, sin embargo, ahí está el error ¿a quién no le gusta un poco de amor? De eso vivimos, de eso sobrevivimos, eso aclamamos siempre a pesar de que no lo expresamos, así como funcionamos nosotros, funcionan ellas. las rosas blancas están ligadas al amor, por su pureza e inocencia, también se usan para realizar homenajes y regalar a los enfermos. Se lo que significa ver una, es mi camino marcado, mi vuelta a pesar de que no quiera. Este no es mi lugar, aunque haya vivido muchos años acá.

Es una nostalgia ver la viveza. Como el tiempo paso, pero nada cambio, pareciera que todo sigue igual, que solo falto yo. Hasta me genera cierta envidia. Cruzo la calle y puedo ver a mi viejita hablándole a las rosas, era algo que hacíamos juntas, le está contando una de sus tantas historias, me esta contando una de las tantas historias. El segundo rosal que planto fue en honor a mí, lleva mi nombre. Puedo ver como sus ojos detonan tristeza, se cómo espera que vuelva, aunque no acepta mi ida, espera que pase por la reja negra con una sonrisa y gritando “Buenas familia”, para después ponerme cómoda y cocinar algo dulce para todos. Pero eso no va a pasar, mi vida se fue, me llevo el viento al igual que arrastro los pétalos blancos y mi cuerpo yace putrefacto en algún nicho del cementerio de Chacarita, con una placa de bronce que tiene mi nombre grabado y una rosa blanca moribunda colgado, hace rato que nadie visita mi tumba.

Me gustaría decirle que no llore por mí, que vivo con ella y que encada primavera florezco, a veces pienso que me llega a escuchar, tengo la leve esperanza. No obstante, sé que algún día voy a dejar de florecer, ya no va a ver más rosas blancas y nada va a quedar, mi tiempo es limitado y por ahora mi recuerdo vive con ella, vive en las rosas.



-O.C

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares