Carta dos
Los nadie olvidados
Odio la sensación de olvido, a pesar de que ella sea mi
mejor amiga y compañera hasta la eternidad. Siempre que voy a un lugar,
cercioro que sea el día y la hora correcta por miedo a equivocarme, mi cabeza
suele olvidar las cosas para luego engañarme, poniendo recuerdos falsos u olvidándolos.
La palabra olvidar me da escalofríos.
Desde que tengo uso de la razón escribo si algo me pasa en
el día, por si acaso lo olvido. Nunca hubo un día en el que me haya olvidado
escribir o tal vez no lo recuerdo, pero creo que mi cabeza lo único que no me
permite olvidar es el escribir. Puedo
estar en un lugar y olvidar que carajos vine hacer, porque si, de repente levanto
la vista o cruzo una puerta y es “Y ahora qué”, entonces me toca leer mi
cuaderno, y allí con letra chueca y fea están escritas mis memoras. Otras veces
puedo despertarme de una siesta o dormir toda la noche y olvidar quien soy, por
eso también me da miedo dormir. Puedo olvidar y releer mi cuaderno un millón de
vece para recordar, pero esa pregunta nunca se responde.
Siempre me olvido de escribir quien soy.
Se mi nombre, edad y año en el que nací, pero eso no
responde al ¿Quién soy? Una pregunta que me atormenta día y noche, y ya la escribí
un centenar de veces, espero un día responderla, porque los nadie quedan en el
olvido. Cuando me vaya no creo que la gente me recuerde si tan solo fui nada,
porque es así: a los nadie no los recuerdan, con la muerte nuestro recuerdo se
va yendo hasta quedar en la inexistencia.
Quiero saber quién soy, descubrir que quiero que sea de mí y
no olvidarlo para así poder, aunque sea, que la gente me recuerde hasta el fin
de la historia. Si no me recuerdo a mí mismo, por lo menos la gente me
recordara a mí. Entonces me voy a poder ir en paz sabiendo que deje una marca
en lo que alguna vez fue un mundo, a pesar de que ese mundo va a llegar a
quedar en la nada misma, porque un día la destrucción llegara a él y la marca
que deje quedara en el olvido, junto a muchos olvidos más.
¿Cuántos nadie habrá desperdigados por el mundo? ¿Cuántas
veces el olvido me atemorizo? Ya perdí la cuenta.
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